A contnuación una de las batallas de nuestra hinchada contra Morón en el gallinero. Ya que dentro de días debemos enfrentar a Morón, les paso a comentar lo que se leía en el recorte:Descomunal gresca se desató en la cancha de Morón
Se pelearon las dos hinchadas dentro del campo
El partido más "emotivo" de la tarde lo disputaron las dos hinchadas durante quince minutos. Fue el entretiempo más animado de la historia. Hacía más o menos un minutoque los jugadores habían dejado la cancha para reponer energías, pensando en el segundo tiempo que se venía. Los de Morón preocupados por la derrota parcial, y los de Brown entusiasmados por el 1-0. De golpe, tres o cuatro chicos de no más de diez años cada uno, treparon el alambrado de la tribuna local y se pusieron a correr con todo entusiasmo dentro del campo, rumbo al sector visitante. Parece que la intención era arrebatar una bandera de Almirante Brown que colgaba desafiante de los alambres. El nene más adelantado había llegado a la altura del área grande, pero hasta allí llegó. De la otra tribuna saltaron otros individuos -más grandotes éstos-, con la idea de frenar esa aventura infantil. No necesitaron más los grandes de la hinchada de Morón para saltar también sobre el césped y correr hacía la gradería de enfrente. Así quedaron, cincuenta personas de Morón contra unas veinticinco o treinta de Brown. Piñas a gusto, palazos (con los palos de los banderínes del córner como armas). En fín, un verdadero espectáculo de boxeo tailandés, observado también por la policía, que no intervino en lo más mínimo. Por lo menos, en la cancha. En la platea, a un agente "se le escapó" un gas, que provocó un pequeño desbande en el público, además de las recriminaciones más airadas contra el pobre policía, que no sabía como pedir disculpas. En el pasto, en tanto, continuaron las trompis y las patadas durante unos cinco minutos, hasta que ambos grupos, finalmente, decidieron por su cuenta retirarse cada uno para su tribuna. Un gas lacrimógeno lanzado a último momento por un policía que aterrizó en el medio de la cancha, sirvió para decretar el punto final a este insólito hecho. Cuando el primer jugador de Morón pisó la cancha para afrontar el segundo tiempo, todo estaba como si nada hubiese ocurrido. Eso sí, al final del partido, las dos hinchadas volvieron a acometerse mutuamente en la calle. Un par de gases y todos huyeron, dejando a la tranquilidad nuevamente como reina de Morón.
¿El partido? Pasó a un plano secundario, en cierta medida. Sin embargo, algunas cosas se pueden decir. Por ejemplo, que Morón está generando (autogenerando, para mejor decir), varias dudas. No importa que todavía siga puntero ahora compartiendo el privilegio con Belgrano de Córdoba.
Si importa que Morón olvidó hace rato la solidez que había demostrado en las primeras fechas del torneo. Hasta se descompensa, ahora. Como se descompensó en la jugada del gol de Brown, cuando Cuenca perdió la pelota con Grioni y el volante se la cedió a Sen. Entraron Sen, el mismo Grioni y Carlos González solos por la derecha, sin nadie de Morón que cubriera el sector. Nadie relevó a Cuenca. El soberbio y espectácular derechazo de Sen sirvió para darle un marco de lujo al gol. Morón había comenzado a todo trapo, durante los primeros veinte minutos, pero luego se desdibujó. Para su suerte, a los once del segundo tiempo llegó el empujón de Nores a Alarcón dentro del área, el penal y la conversión de Pasceri. Uno a uno, Morón no supo como llegar a algo más. Hace tiempo que no sabe, parece.
Rodolfo Doria fue el periodista que escribió la nota.
Pronto seguiremos subiendo más hechos nefastos o de aguante de nuestra gloriosa hinchada según del lado que usted lo vea. Click en la imagen para agrandarla sino la ven bien.


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